Los consejos básicamente consisten en no hacer caso a lo que siempre nos han dicho sobre cómo proteger nuestras vidas en un terremoto. Es decir, no meterse debajo de una mesa, sino a un lado, tampoco refugiarse en el umbral de una puerta, sino en cualquier otro sitio.
Para los expertos, el “triángulo de vida” tiene sentido lógico, pero su efectividad es cuestionada, pues de ser más seguro, ya se habrían cambiado las normas para protegerse de un fuerte sismo.
El correo del triángulo suele ir acompañado de fotografías que demuestran por qué la teoría es confiable.
Sin embargo, hay algunos detalles que pasan por alto los promotores de este método.
Entre ellos está el que las medidas de protección no dicen que uno debe resguardarse debajo de cualquier mesa, sino de un mueble suficientemente fuerte.
El mismo ejemplo del umbral sirve porque el triángulo asegura que hoy en día no existen puertas con marco, pero esto es falso, las mismas abundan, especialmente en las casas pobres de América Latina, que también forma parte del “Cinturón de Fuego”, la zona sísmica más activa del planeta.
En cualquier caso, lo más recomendable es no confiar plenamente en los famosos “triángulos de vida”. Por el contrario, hay que pedir asesoría en las oficinas de Desastres, Gestión del Riesgo o de Protección Pública del municipio, para estar claros cómo actuar ante un terremoto.
En iEntonces.com ya hemos publicado algunas recomendaciones, basados en organizaciones y métodos reales, oficiales, es información comprobable, pero nunca suficiente.







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