económicos y sociales de nuestro país con mensajes de indignación ante
la campaña sucia que usted y su partido han ordenado en contra de la ex
Presidenta de Nicaragua, doña Violeta de Chamorro (1990-1997).
Agradecemos cada uno de esos mensajes de protesta y los recogemos en este
espacio para demandarle respeto a doña Violeta y el retiro inmediato de
ese atropello a la dignidad de una mujer, quien además es la Madre de la
Democracia Nicaragüense.
Exponer el rostro de doña Violeta en los difamantes anuncios que su
partido ha colocado en sus medios de comunicación y en campos pagados en
programas televisivos es, además de infame, un acto de profunda cobardía.
La ex Presidenta Violeta Chamorro cumplió recientemente 80 años, y vive
retirada de la vida pública en la tranquilidad de su casa. Desde que
terminó su período de gobierno democrático y pacifista, el noble pueblo
de nuestro país le otorgó un lugar en la historia que le permite
mantenerse alejada de la polarización política que su gobierno promueve.
Con esos anuncios usted insulta a una ex Mandataria de la tercera edad,
que siempre optó por la reconciliación y la convivencia pacífica. Abusa
del silencio de doña Violeta para sembrar miedo y parálisis en los
ciudadanos que con valentía ejercen sus libertades públicas y se
expresan en oposición a su gobierno.
Se aprovecha de la figura de la ex Presidenta Chamorro para dar a
entender que en Nicaragua siempre ha existido la corrupción que
caracterizó el periodo de Arnoldo Alemán y la que ahora usted ha
entronizado desde la Presidencia de la República con los recursos de la
ayuda de Venezuela a Nicaragua.
Seguramente usted no soporta el recuerdo de una mujer frágil que hace
veinte años, sentada en una silla de ruedas y sin armas, levantó al
pueblo de Nicaragua para votar en las urnas. Lo martiriza que ella, con
su autoridad moral y junto con la mayoría de los nicaragüenses, puso fin
a la guerra, terminó con la dictadura y comenzó a reconstruir Nicaragua
en paz y libertad.
Doña Violeta es símbolo de honradez y rectitud en el servicio público.
Jamás añadió un palmo de tierra a su haber mientras fue Presidenta.
Nunca confundió el Estado con sus intereses personales, ni condujo autos
de lujo. Tampoco fletó aviones enteros para viajar con un ejército de
familiares con el derroche que su familia lo hace, olvidando que
Nicaragua está hundida en la pobreza y vive del apoyo de la cooperación
internacional.
Usted se equivoca rotundamente. Utilizar a doña Violeta en su burda
política de comunicación no lo exime ante el pueblo, ni le limpia el
pecado político e histórico de abusar de los recursos de los
nicaragüenses para lograr una reelección que es además inconstitucional.
No lo hace más popular, ni verse menos corrupto o más capaz en su
gestión de gobierno.
Pronto la suerte le será adversa como lo fue en 1990. El camino por el
que usted ha llevado al país en este su segundo gobierno nos ha
conducido a más pobreza y más desesperanza. En unas elecciones libres,
con observación nacional e internacional, y un Consejo Supremo Electoral
como el que le está demandando Nicaragua, usted volvería a perder como
perdió hace 20 años ante un pueblo triunfante que siguió a una mujer
consecuente.
Presidente, deje a un lado la infamia y la cobardía. Absténgase de seguir
atropellando la dignidad de doña Violeta, que es también la de la mujer
nicaragüense. Enderece el rumbo de ilegalidad y retroceso económico que
lleva el país y tenga valor para garantizar elecciones libres.







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